La Arquitectura de la potencia al acto.

“En estos nuevos contextos,…..me vuelvo a hacer la pregunta,….en que momento una obra la definimos como Arquitectura,.. en la etapa que se encuentra representada en los múltiples medios gráficos y visuales ,….o cuando la Obra ya está construida,….y me vuelvo a contestar,…si la materialización del proyecto está construido de manera fidedigna ,..la Obra Arquitectónica será una experiencia cognitiva única e irrepetible que impactará los sentidos del usuario para convertirse en un aporte a su bagaje cultural ,..y en esa vivencia es cuando tenemos la experiencia de una propuesta Arquitectónica, y probablemente cuando comienza la visibilidad y la expansión de esa obra.”
Maria Isabel Fuentes Harismendy, Arq.

La Arquitectura es una profesión difuminada, muchas veces estamos a medio camino entre los artistas y los ingenieros, entre la tinta y el concreto, entre la idea y la concreción práctica.

En este contexto hay una discusión conceptual acerca de donde ubicar la “real” arquitectura: En el desarrollo del proyecto arquitectónico. (Documentos, gráficos, modelos, imágenes) o en la obra construida. Me gustaría, en este artículo, hacer mi aporte a este debate desde un enfoque metafísico.

Advierto que no soy un experto en temas filosóficos, soy nada más que un aficionado. Para sobrevolar este tema retrocederé a la antigua Grecia, Cuando Parménides plantea la inexistencia del cambio con un razonamiento lógico deductivo con apariencia de incontestable.

El silogismo de Parménides es el siguiente:
• PREMISA 1: El cambio implica un paso del no ser al ser
• PREMISA 2: Del no ser no puede salir el ser, (puesto que de la nada nada puede salir)
• CONCLUSION: el cambio es imposible, es de hecho una ilusión.

Esto tuvo de cabeza a los filósofos de su tiempo, ¿Cómo podía negarse el cambio y al mismo tiempo ser testigos de todo cuanto a nuestro alrededor, acontece? ¿Se puede aceptar la conclusión sin CAMBIAR de opinión? No puedo evitar pensar en los innumerables absurdos a los que la negación del cambio nos dirige, y al mismo tiempo puedo llegar a entender la apariencia de irrefutable que tiene el silogismo de Parménides.

Hasta que llegó Aristóteles y abordo el problema desde una perspectiva muy lógica, él argumentó la falsedad de la primera premisa; es decir que Aristóteles niega que el cambio sea un paso del no ser al ser. Aristóteles afirma que el cambio es, en realidad, el paso de un tipo de ser a otro; concretamente identifica dos tipos de ser: un ser en acto y uno en potencia.

Para Aristóteles un ente contiene dentro de su existencia su estado actual: ser en acto; así como su existencia futura: ser en potencia; así pues: si pensamos en una semilla es, de hecho, una semilla en acto, así como un árbol en potencia. Un árbol es un árbol en acto y un barco, una mesa o una viga (todas de madera por supuesto) en potencia. Con esto Aristóteles explica el cambio como el fluir del ser en potencia al ser en acto.

¿Qué tiene que ver esto con la arquitectura? ¿Puede considerarse el proyecto arquitectónico, gráficos y tipos de representaciones, documentos en acto y al mismo tiempo el hecho construido en potencia? Considero que sí. Pienso que la arquitectura está presente desde que se plasma la información, desde que el grafito sobre el papel empieza a tener sentido en nuestras mentes; sin embargo, llega a su plenitud en la construcción. Una semilla está destinada a ser un árbol. El proyecto arquitectónico, al igual que una semilla, contiene la información genética de la arquitectura en su plenitud; en otras palabras: es arquitectura en potencia, no en acto.

Desde el renacimiento con la invención de la perspectiva y la proyección los arquitectos representamos la información con complejos diagramas que contienen en sí mismos el génesis de nuestras edificaciones. Y en el camino nuestros ojos se han posado mucho más sobre la representación que sobre la realidad misma. “Cuando el sabio apunta a la luna el necio mira el dedo” explica el proverbio.

Tenemos como nunca en la historia, a nuestra disposición incontables catálogos de proyectos. Facebook, Instagram, Pinterest, YouTube constituyen un océano de información, allí coexisten modelos (muchos de los cuales son espectaculares y magistralmente ejecutados) y fotografías de proyectos; proyectos ejecutados, proyectos que han sido testeados por la concreción de la realidad, proyectos que han logrado desarrollar su potencia y que no son una idea, simple o compleja, en la mente del diseñador, sino una realidad tangible y experimentable para cualquier observador.

En momentos en que la imagen esta sobre exaltada, y en las redes sociales, documentos arquitectónicos en acto y arquitectura en potencia. Conviene recordar que su naturaleza es convertirse en realidad; Su naturaleza es fluir desde un proyecto actual al desarrollo perfecto y pleno de su potencia.

Texto escrito por David Patricio Crespo, Arq.

Marzo 2021

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